martes, 6 de agosto de 2019

La tos


Una tos alarmante llamó nuestra atención. Me dí vuelta y ví, en la mesa de atrás, contra la pared, a una mujer de unos sesenta años tosiendo fuertemente, con aparente asfixia, y a un hombre, enfrente suyo, que la miraba impávido.
Avergonzado, me dí vuelta. Preferí no intervenir en lo que podía ser una extraña relación de pareja, y seguí almorzando con mi hija, mientras escuchaba con cierta paz que la tos se normalizaba.
"Qué raro", dijimos ambos. "El la miraba sin mosquearse..."
A poco de terminar, sentí a mis espaldas que se levantaban, con algo más de ruido de sillas arrastradas que lo normal y, con el rabillo del ojo, pude ver el bastón blanco del señor que acompañaba a su mujer, de su brazo, parlotando francés.+

miércoles, 29 de mayo de 2019

Día de paro

Corrientes, hoy a las 12.40
A esta altura del siglo XXI, un día de paro es algo así como una suerte de asueto administrativo, porque las grandes corporaciones paran pero el inmenso parque del trabajo informal trabaja normalmente, y muchos o muchísimos trabajadores hacen home office.
La sensación de feriado, en lugar de miedo o de intranquilidad, brinda algo así como una pequeña satisfacción. Es como si la ciudad se incorporara al Slow Movement.
Un paro efectivo es el que logra impedir el funcionamiento del transporte público. Pero los comercios estuvieron mayoritariamente abiertos y activos, y el turismo fluyó en las veredas, en forma más evidente que otros días.
Si bien los empleados formales tuvieron dificultades para llegar a sus puestos de trabajo y los informales se las arreglaban para no perder el jornal, los excluídos se exhibieron normalmente en el microcentro. Ellos no pararon, porque no trabajan y ya ni buscan. No son ni desempleados. Por otra parte, saben que el paro de hoy a ellos no les modificará en nada su futuro.
Los diarios no llegaron, pero también es cierto que cada vez menos se lee el diario en papel. Los canillitas deberían cuidar más a sus lectores, no sea cosa que un día nos demos cuenta que no nos hace más falta recibir el periódico en casa.
Algunos taxistas recorrieron la ciudad en busca de pasajeros, pero los que trabajaron más que nunca son los choferes de Uber y Cabify, y los remiseros, off course.
Es obvio que fue un paro político, pero el efecto económico lo sentiremos todos los argentinos, especialmente los informales y los desplazados.
¿Nadie debería advertir estas cosas? 
¿Vamos a seguir actuando como si fuera el siglo XX?


sábado, 3 de marzo de 2018

El Club de la Luna Menguante


Luna de Avellaneda ilustró maravillosamente la difícil realidad que enfrentan los clubes de barrio en este tiempo.
Ciertamente, los clubes fueron pilares sociales fundamentales hace pocas décadas.
Por definición, son asociaciones de personas con intereses comunes; de hecho, es la instancia de urbanización y socialización subsiguiente a la familia y el colegio.
En la actualidad, agonizan.
Hay un elemento estructural que las amenaza, que es la falta de compromiso permanente y de arraigo de la gente del siglo XXI.
En aquellos que desempeñan funciones sociales muy importantes para el tejido social, tal el caso de los clubes de barrio, el proceso de pérdida de socios se traduce en recursos en disminución y, consecuentemente, en una pérdida de su funcionalidad que la sociedad y el Estado deben atender.
Para colmo de males queda muchas veces por resolver la cuestión patrimonial, cuyo valor es alto y su costo de mantenimiento también, por lo que es habitual ver a la avidez revolotear en derredor del moribundo.
Las sociedades culturales o comunitarias experimentan un proceso de adaptación a la sociedad y, consecuentemente, un abandono por parte de los hijos y nietos de los inmigrantes.
Las finanzas de aquellos que nuclean a deportistas de disciplinas en retirada flaquean y las de aquellos que como el fútbol están en expansión, son saqueadas por desaprensivos dirigentes.
Los clubes sufren una crisis cultural que, salvo que el hombre considere que no necesitará más instancias de socialización, debe reconfigurarse para adaptarse a los tiempos que corren.
En el informe que se puede leer haciendo click aquí se puede profundizar en el tema. Ahí se pueden leer numerosos casos reflejados recientemente en la prensa nacional.+

lunes, 17 de julio de 2017

Hasta que se demuestre lo contrario

No iba distraído. Al contrario, Estaba totalmente concentrado. Tal vez abstraído. ¿Complicado? Puede ser. Cualquier cosa antes que distraído.
El conductor, en cambio, estaba absolutamente dedicado a su labor de trasladar a una veintena de pasajeros a destino. Estaba concentrado, concentradísimo. No iba rápido ni lento. Avanzaba con firmeza por el Metrobus. Pensaba en llegar a la próxima parada y nada más que en eso. Sus ojos iban y venían desde metros más adelante hacia el colectivo y viceversa.
Un golpe seco. Un frenazo. El parabrisas derecho estrellado contra la cabeza del transeúnte que inesperadamente se lanzó a cruzar el Bajo con la luz equivocada.
Su cuerpo voló unos quince metros mientras que el del chofer quedó atornillado a la butaca, aferrado a su timón. Con angustia por su futuro y el de la víctima, indistintamente, lloraba con su boca pero sus ojos no derramaban lágrimas. Su mente sabía lo que su corazón aún ignoraba.
- ¿Qué necesita?, Le pregunté.
- Que llame a la terminal, dijo desesperado al consignarme su número.
Sus hijos, su mujer, el jefe, la justicia, los familiares de la víctima se paseaban en su imaginación solicitando respuestas impronunciables, increíbles, inaceptables frente a la realidad del atropellado.
Pasaba al otro bando. Ahora iba a tener que asistir a los tribunales con la difícil tarea de explicar su inocencia.+

lunes, 19 de junio de 2017

Décimo Aniversario

Hace unos días escribí sobre mis treinta años de profesión.
Casualmente por estos días se cumplen diez años desde mi primer posteo en glorificaatuihijo.blogspot.com, que forma parte de esta plataforma bloguera.
Cada uno de estos blogs me permitió segmentar mis intereses, establecer un panel de control, procesar la información y, alguna veces también, ofrecer mi punto de vista.
Esta plataforma siempre honró a la Verdad; nunca buscó la popularidad; intentó brindar un producto de calidad y perdurar en el tiempo.
Espero poder seguir en este camino por lo menos otros diez años para poder editar cada vez más historias que permitan la difusión de ideas y pensamientos en torno de la situación del hombre en el mundo de hoy, desde sus distintas perspectivas: profesionales (Hecho y Derecho para la comunicación y las RRPP), trascendentes (Glorifica para la reflexión y El Homológico para la ficción), política (Senderos para la praxis y Hechos Destacados para su análisis) y económicas (actualmente sólo dispone de un blog para el agro). Finalmente, este blog es efectivamente un anotador, un registro de crónicas y escritos de No Ficción que espera su turno para aumentar su volumen.
En el nombre del Señor.+

sábado, 28 de febrero de 2015

Rutas bonaerenses


La cuestión de las rutas y de los caminos bonaerenses viene de larga data. Aunque no siempre fue motivo de escarnio.
El explorador frances Jacques Cousteau fue a los océanos lo que Osvaldo Soriano (1943-1997) fue a los caminos sureros.
El célebre periodista y escritor narró su recorrido por rutas y caminos como lo podría haber hecho un cartógrafo para el Automóvil Club Argentino o para YPF.
Pero su obra no fueron mapas sino relatos. Su legado fue un testimonio en clave literaria de la libertad en cuatro ruedas. Es mejor decir cuatro ruedas que especificar la antiguedad de los modelos de vehículos que lo trasladaban de historia en historia.
Sus trayectos no estaban referidos a hitos geográficos sino que iban de un personaje a otro. Todos ellos eran perdedores y muy bizarros.
El centro de ese mundo era Colonia Vela, ese universo literario en miniatura.
Vaya nuestro reclamo vial a la Provincia y el correspondiente homenaje literario a ese genio que nació Mar del Plata, vivió en Tandil y murió en Buenos Aires.

domingo, 4 de enero de 2015

La Celma, de Timote


Cuando se pierde la historia, no se recupera
; se completan los vacíos con mitos y leyendas.


La imagen que se ve arriba corresponde a una foto tomada en febrero de 2014 al casco de la estancia La Celma, de los Iribarren, en Timote. Es de hace meses, nomás, tal como lo registró el blog Geografías
Todo el país recuerda a ese pequeño poblado como aquél en donde encontraron muerto al general (RE) Pedro Eugenio Aramburu el 16 de junio de 1970. Fueron días aciagos aquellos que culminaron en el reconocimiento que realizó el joven oficial de marina retirado Augusto Noel, que pasaba unos días en la vecina estancia El Chajá, de la familia de su esposa Feldtmann Izaguirre.
Pero lo que queda de aquella propiedad en la que se vivieron históricos sucesos es esto:
Timote es una prototípica pequeña localidad rural desatendida por su ciudad cabecera, Carlos Tejedor (que ayer cumplió 110 años) y por la provincia de Buenos Aires, cuyo régimen municipal deja a esta clase de poblaciones al borde de la desaparición.
Pero hace diez años, para su Centenario, está localidad nacida como caserío en torno de un fortín instalado a orillas de la laguna Foromalán, pegó un grito de hartazgo y se puso en funcionamiento para recuperar por sí sola la identidad local, a partir del grupo de Arte Comunitario Timotense que orienta el veterinario Rubén Rodríguez desde su centro ubicado en la vieja estación en desuso. 
Los timotenses acudieron a todo lo que tenían -su gente- y dramatizaron los orígenes de esa localidad. La obra fue luego filmada, para lo cual acudieron a Raúl Rizzo y Juan Palomino, de modo de darle más relieve a la película.

Timote supo de épocas de esplendor en los cuales fue un importante hub ferroviario (alcanzó por entonces los dos mil habitantes) y un polo agropecuario (agrícola, ganadero y tambero), hasta que la inundación de 1980 la puso en el umbral de la producción ictícola, como lo narrara un enviado especial del diario La Nación a Pehuajó a fines de esa década. 
La casa en cuestión, que había sido adquirida en 1980 por la Provincia, sufrió los embates del agua. 
El célebre sótano en donde Aramburu estuvo secuestrado desde el 29 de mayo, fue fusilado y enterrado por los montoneros el 1 de junio de 1970 quedó anegado durante muchos años.
En otro blog, Timote desde el alma, se explica que la casa es de 1910; había sido de una Iribarren casada con un Ramus, y tuvo que pasar de manos. La madre de Carlos Gustavo Ramus -miembro de la célula que también integraron Mario Firmenich, Fernando Vaca Narvaja y Norma Arrostito, entre otros- enviudó a los pocos años y tuvo que vender la finca a un operador inmobiliario local, que logró su expropiación por parte del gobierno provincial en 1980.
Desde entonces, con la sola mejora de un mástil en la entrada, la casa se ha ido derrumbando hasta llegar al estado que reflejamos más arriba, a pesar de que La Nación había advertido esta circunstancia en una nota del corresponsal en La Plata, Pablo Morosi, del 3 de junio de 2007.
Mayoritariamente se asegura que el secuestro y asesinato del general Aramburu inició el proceso más violento que vivió la Argentina del siglo XX. Al contrario, hay quienes afirman que el mismo comenzó con los fusilamientos de José León Suárez en 1956. Dejemos ese debate a los historiadores.
Lo que a nosotros nos interesa es que está localidad de 400 habitantes situada 480 km al oeste de la ciudad de Buenos Aires pierde con la casona parte de un patrimonio que comparte con todos los argentinos.
Pero no está dispuesta a resignarse.
Gracias al citado grupo de Arte Comunitario Timotense, que ha teatralizado y filmado episodios de la guerra contra el indio con ocasión del centenario del pueblo, ahora está en pleno el rodaje de La Celma, una película homónima a la propiedad de los Ramus Iribarren. 
Esto demuestra lo que puede hacer la gente cuando sabe lo que quiere y pone lo que hace falta.
Timote está de pie, como cuando le hacía el aguante al malón, y quiere que la Argentina lo sepa.